
A diferencia de muchas otras criaturas en este planeta, los seres humanos dependemos en gran medida del sentido de la vista para nuestra supervivencia, pero no todas las personas captan lo mismo y nuestra percepción tampoco ha sido la misma a lo largo de nuestra vida.
Un recién nacido, por ejemplo, no puede distinguir formas ni colores y es bueno que no te acuerdes de cuando fuiste un bebé, ya que pasar por una situación como esa teniendo consciencia de ti mismo podría ser una experiencia bastante traumática.
De igual modo, están las personas que sufren algún tipo de defecto visual como la miopía que les impide ver con claridad a lo lejos o los daltónicos a quienes se les dificulta diferenciar patrones cromáticos como el verde el rojo y el amarillo.
Por último, está la manera en que perciben el mundo las personas que han consumido estupefacientes como drogas o alcohol, alterando la forma en que sus sentidos interpretan la información que perciben. ¿Sabías que ellos ven así todo lo que les rodea?