¿Y si me masturbo, qué?

Mis amigos creen que soy loser

Masturbación
Foto: Referencial

No sé por qué mis amigos piensan que nunca he tocado a ninguna mujer. Piensan que soy un bueno para nada en el sexo. Siempre me humillan. Me tildan de ‘p*jero’ (entiéndase p*jero como un tipo que está condenado a la masturbación). Yo, según mis amigos, soy un fracasado que mira porno y fantasea con mujeres desnudas (calatas, como diría mi abuelito).

Cuando mis amigos hablan de chicas y de sus experiencias sexuales, hay uno que siempre intenta joderme la vida diciendo: ¿oe, y tú ya has tirado? – y yo contesto decentemente: 'un caballero no tiene memoria'. Entonces todos empiezan a reírse y a burlarse y piensan que soy un perdedor. 'Eres un p*jero de m*erda. Seguro tienes tu cama llena de huecos o seguro se la metes a tu almohada', me dicen. Yo no respondo, sólo miro y disfruto que me fastidien y que crean que soy un 'pavo'.

Cuando cumplí 15 años, por ejemplo, hice una fiesta en mi casa e invité a mis amigos del colegio. Entre mis regalos recibí un video porno. Yo lo tomé con mucho humor y en cierta forma lo agradecí. Al terminar mi fiesta mis amigos y amigas me dijeron que habían pedido permiso para quedarse a dormir en mi casa, así que tiramos todos los cojines de los sillones al piso y bajé de mi cuarto el colchón de mi cama y lo tiré en mi sala, así dormíamos todos juntos. Obviamente nadie pudo dormir. Hacíamos mucho ruido y parábamos entre risas y constante alboroto.

A alguien se le ocurrió la idea de ver el video porno que había recibido como regalo, yo me opuse, pero nadie me hizo caso. 'Al menos pónganle bajito el volumen', supliqué porque mis papás estaban durmiendo en el segundo piso. Los jadeos y los movimientos de las personas que aparecieron en el televisor me parecieron muy falsos. Poco excitante. Mis amigas se escandalizaban cuando veían sexo duro y parejo. Mis amigos se reían. Yo estaba asustado. No entendía cómo es que a las personas les excita ver a un tipo que tiene su miembro sexual depilado empujándosela a una chica rubia por su rayita de la entrepierna. Lo único interesante eran las poses que ellos hacían.

Al día siguiente desaparecí el video y nunca más lo volví a ver. No me gusta ver porno. No me gusta y no me gustará estar viendo cómo dos personas inventan un acto sexual. Me gusta más leer cosas eróticas, es más intenso. Alguna  veces me provoca erecciones. ¡Y erecciones largas! :v

Ese rechazo hacia la pornografía me ha generado un reconocimiento aún peor. Si antes pensaban que era un ‘chibolo p*jerito’, ahora piensan que soy gay; y creen eso simplemente por repudiar el porno. La verdad es que no rechazo el sexo, lo único que rechazo es la forma cómo se inventa una historia sexual falsa. Nada más. Porque si fuera por mí tendría sexo como cuy, todo el día, a toda hora y en todo momento.

A mi edad todavía se sigue creyendo lo mismo de mí: Soy, ante el mundo, un fracasado sexual, un perdedor aguantado, un loser que todavía no remoja el muñeco. Mis amigos piensan que si tuviera mi primera experiencia sexual se me vendría rapidito. Me tildan de precoz. Las chicas se ríen y dicen que la debo tener corta, que mi falta de actividad ha hecho que mi muchachito no se desarrolle. Yo me río de ellas porque en vez de humillarme, siento que me imaginan. Me alucinan. Y creo en secreto: 'Si vieras el animal que tengo en la entrepierna te vuelves loca'. Una vez llegué a clase muy feliz y les dije a todos que me la había medido. 'Mide 23 cm', dije orgulloso. Todos explotaron en risa. Nadie me creía, en realidad yo tampoco, sólo quise hacer reír a los demás porque estaba de buen humor.

A veces me causa risa todo lo que se inventa acerca de mí, incluso intento maximizar las bromas para aparentar ser más tonto.

Al final no importa si la tengo corta o no. No importa si alguna vez me echado mi polvito o si soy un p*jero como muchos (as) creen. Lo que en verdad interesa es que a pesar de todo no pienso quitar a nadie el concepto que tienen de mí. Yo no quiero andar presumiendo mis virtudes o mis ‘pequeñeces’. Que la gente crea lo que quiera, me da igual. Yo estoy feliz con mis cosas y con mi muchachito.  

Por: Eduardo Godoy

Compartir en Facebook
Compartir en Linkedin
Compartir en Twitter
Publicado: 10-05-2019

Comentarios: