Gisela Valcárcel: La Reina del Escándalo

La señito tuvo un año de poco baile y mucho chisme

Categoría: Perú - Publicado: 22-09-2017
gisela valcarcel, show de los sueños
Gisela Valcárcel tuvo problemas con Tula Rodríguez, Roberto Martínez y hasta con un viejito

En 1987 una vedette de café-teatro e inexperta en la conducción, se paraba al frente de un nuevo programa, ‘Alo Gisela’, que sería la versión peruana del exitoso ‘Hola Susana’ argentino. Gisela Valcárcel se había ganado el espacio por su natural habilidad para conversar y porque le daba un aire fresco a la televisión que hasta ese entonces mantenía bastante formal. Gise aprendió pronto las ficciones que habían que emprenderse para mantenerse en la pantalla chica; sobre todo, la combinación de lo público con lo privado. Y fue en ‘El Show de los Sueños’ donde las lecciones reunidas en 22 años se vieron en su máxima expresión, convirtiéndola en ‘La Reina del Escándalo’.

Gisela Valcárcel hizo su ingreso a la televisión a inicios de los 80’s en ‘Risas y Salsa’, donde no pasó mucho tiempo para que sus intervenciones tomaran mayor trascendencia: de bailarina y extra a actriz cómica con sketchs propios. De ahí llegaron ‘Yo te mato Fortunato’, ‘Camotulio’ y ‘La Gran Revista’, donde Gise ya se hacía un nombre en los medios.

Cuando el productor Fernando Ubierna tuvo en mente realizar una adaptación de ‘Hola Susana’, primero pensó en Camucha Negrete. Sin embargo, fue Gisela Valcárcel la que mereció la conducción del espacio por su locuacidad innata y espontaneidad (que también era producto de la inexperiencia en las entrevistas, sobre todo). ‘Alo Gisela’ le valió a la animadora convertirse en la ‘Reina del mediodía’, pero también fue el inicio de una de las carreras televisivas más controversiales en Perú.

El casamiento de Gisela Valcárel y Roberto Martínez, el 10 de junio de 1995, permanece como uno de los momentos mediáticos más recordados en nuestro país –rozó los 50 puntos de rating-. Y es que la ‘señito’ era un personaje muy querido por las televidentes y el futbolista era el ídolo de su equipo. La boda, tan criticada porque la pareja no escatimó en gastos, fue una señal certera de que la ‘Reina del mediodía’ había dejado de ser la chica que creció en un sencillo hogar de La Victoria, para formar parte de las altas esferas sociales limeñas.

El matrimonio de Gisela Valcárcel y Roberto Martínez duró escasos 3 años y aunque se sostuvo que el jugador de Universitario le había sido infiel con Viviana Rivasplata, la información nunca fue confirmada.

Años más tarde, Gisela Valcárcel se casaría con Javier Carmona, gerente comercial de Frecuencia Latina. La relación había comenzado en el 2002, cuando ella pasó a dicho canal para realizar ‘Gisela’. Cuatro años después, en el 2006, se unieron en matrimonio, pero éste sólo duró 8 meses. La ‘señito’ había fracasado nuevamente en el amor. Para dar más que hablar, Carmona había embarazado a Tula Rodríguez, otra ex vedette que ya había disfrutado de ser protagonista de una telenovela y experimentaba la conducción en la misma casa televisiva. Además, la ‘Peludita’, al igual que la rubia, tenía su salón de belleza.

Pero no todos los escándalos de Gisela fueron amorosos, también hubo odios y rivales. Magaly Medina fue su enemiga televisiva desde que su segmento en el noticiero de ATV comenzó en 1996. Ya en 1988, con el programa ‘Magaly TV’ esto se hacía aun más evidente cuando la periodista se vistió de negro en burla por el divorcio de Gisela Valcárcel y Roberto Martínez. La ‘señito’ se convirtió pronto en el blanco principal de la ‘urraca’, dando en 1999 una batalla judicial que fue la comidilla de la farándula.

Asimismo, las cámaras de Magaly Medina se empecinaron en perseguir a Gisela Valcárcel, buscando una mala reacción, que no tardó en llegar. Como se recuerda, la ‘Reina del mediodía’ golpeó a uno de los periodistas y al camarógrafo de Magaly que la cuestionaba incesantemente.

El libro de Gisela Valcárcel, ‘Mi nombre es Gisela’, fue publicado en el 2005. Ese no fue el año para la animadora. Tuvo que retirarse de la televisión cuando su programa ‘Siempre Gisela’ tenía pocos meses al aire. De ese fracaso, se recuerdan dos cosas: el apelativo que le dio Magaly Medina, ‘la 6 puntos’ –por el pobre rating que tenia la ‘señito’-; y la frase de despedida de la conductora: ‘Si algún día nos tenemos que encontrar, sólo Dios lo sabe. Gracias, hasta la próxima’. Muchos opinaron que éste marcaba el final de la carrera de la animadora, por la abrupta manera en la que todo ocurrió.

En el ínterin de esos años de altibajos, en los que discurría por Panamericana Televisión y América Televisión –pasando también por Red Global y Frecuencia Latina- Gisela Valcárcel no estuvo ajena a meterse en problemas de corte político. Por ejemplo, cuando conducía ‘Gisela Contigo’ (Red Global, 1998), la conductora se asesoró por Mariella Balbi para tener opiniones mejor fundamentadas. Esto lo valió las más severas críticas de periodistas –como César Hildebrandt–, pero también del público, ya que la rubia había defendido al entonces presidente, Alberto Fujimori, en cuanto a las medidas que éste tomó para lograr la paz con Ecuador. El título de ‘Reina del mediodía’ trocaba por ‘la dama de Tiwinza’, aunque luego se rectificó sus comentarios.

Por otro lado, Gisela Valcárcel también protagonizó un ‘vladivideo’ con José Francisco Crousillat y Vladimiro Montesinos. En éste el hombre de televisión le decía qué debía hacer para que el libro ‘La Señito’, de Carlos Vidal –un ex novio de Valcárcel– no sea difundido. Como se recuerda, en el texto, el autor, revelaba ciertos detalles de la vida íntima de la animadora. Luego de esto, a la rubia conductora se le abrió un proceso judicial del que finalmente fue absuelta.

La religión no fue un tema ajeno a Gisela Valcárcel, tampoco. Con el nuevo milenio y los problemas amorosos y laborales, la ‘señito’ optó hacer un reencuentro con su lado místico. Es así que viaja a India, donde conoce a Sai Baba; y a Estados Unidos, para reunirse con Deepak Chopra. Con estos dos mentores, la animadora hace un cambio radical en su forma de concebir la vida y dice encontrar la paz en ella. Desde luego, en muchas entrevistas posteriores a estos encuentros fue interrogada sobre los conocimientos que adquirió y ganándose algunas burlas sanas.

El regreso de Gisela Valcárcel, en el 2008, se vio por Panamericana Televisión. Era una nueva fórmula, totalmente independiente de sus primeros años al lado del teléfono. Gisela había elegido conducir y producir ‘Bailando por un Sueño’, un formato de Televisa que alcanzó gran popularidad en México y Argentina. La vuelta de la ‘señito’ a la televisión evidenció que seguía generando audiencias, que era querida y que aún podía generar polémica cuando los desease.

En las semanas previas al comienzo de ‘Bailando por un Sueño’, Gisela Valcárcel ofrecía daba comentarios sobre Magaly Medina, dejaba el misterio sobre la participación de la ‘urraca’ en el reality, pero dejando en claro que quería contar con ella. Del mismo modo, la periodista cambiaba el discurso y brindaba por la rubia. Un nuevo método de utilizar el nombre de la otra para sumar unos puntos más en el rating.

Además, el retorno de Gisela Valcárcel era muy esperado porque recientemente Tula Rodríguez había confesado que ella y Javier Carmona –aún en proceso de divorcio de la señito- serían padres. En el primer programa, la canción con la que la ‘Peludita‘ y el gerente se conocieron, ‘Que levante la mano’, era bailada por Gise que trataba de tomar en gracia su separación.

Las tres temporadas del 2008, tuvieron cierres con un brillo de escándalo. En primer lugar, los ‘Enemigos Íntimos’ dieron a entender que ‘Bailando por un Sueño’ no era del todo en vivo y que se combinaban escenas grabadas para favorecer la performance de artistas como Adriana Zubiate (que era conductora del noticiero de Panamericana). Asimismo, Beto Ortiz y Aldo Miyashiro demostraron que las llamadas del público no eran contabilizadas en su totalidad. En la segunda temporada, Gisela anunció que Marco Zunino quedaba en tercer lugar, cuando, en realidad, había sido el ganador del ciclo. El error de la notaria perjudicó la credibilidad del concurso notablemente. Finalmente, se prometió que Delly Madrid, quien ganó en ‘Los Reyes de la Pista’, representaría al Perú en un concurso internacional. Sin embargo, esto no se ocurrió.

Gisela Valcárcel había comprado los derechos de ‘Bailando por un Sueño’ por un año y América Televisión había reunido esfuerzos para hacerse del programa para el 2009. Cuando todo indicaba que Rebecca Escribens y Ricky Tosso conducirían el espacio, se confirmó que la ‘Reina del mediodía’ se mudaba de nuevo al 4 para hacer ‘El Show de los Sueños’.

El nuevo programa, ‘El Show de los Sueños’, añadía el canto en la competencia en la que los héroes (artistas) trataban de cumplir los deseos de sus soñadores, que en la primera temporada eran familiares y en la segunda, amigos. En la primera temporada, algunos famosos se quejaron de la forma en la que habían sido elegidos para concursar en el show, porque algunos iban entrando al juego conforme pasaban las semanas, lo que les restaba popularidad y votos. Es por ello que el sistema cambió en la segunda parte del año, aunque también tuvo reglas polémicas: como la ‘bolita’, que anulaba la sentencia y que llegó a  salvar a Julinho de varias expulsiones.

christian dominguez, melanie martinez

Por otro lado, Gisela Valcárcel encontró en el cantante de ‘Hermanos Yaipén’, Christian Domínguez un gancho perfecto para mantener al público cautivado en una historia que no terminaba de entenderse. En la primera temporada, la esposa del músico, Melanie Martínez, aparecía en la pantalla chica como soñadora de Rossana Fernández Maldonado. En la segunda, el cumbiambero era el héroe. Ambos fueron finalistas y pudieron participar de ‘Los Reyes del Show’, donde se desarrolló uno de los casos más farandulescos y mediáticos del 2009.

Al principio, Magaly Medina hablaba de una supuesta infidelidad de Christian Domínguez con su soñadora, Julissa Vásquez, porque se la había visto en un concierto de ‘Hermanos Yaipén’ y, luego, siendo transportada por él en su vehículo. Las imágenes no decían mucho. Pero Gisela Valcárcel y su producción, al mando de Ricky Rodríguez, vieron en este incidente un medio del cual valerse para capturar audiencias. De este modo, se vio consumarse la transformación de la ‘Reina del mediodía’ a la ‘Reina del escándalo’ que no temía en exponer la vida privada de los héroes (uno en particular) y lavarse las manos diciendo que tenía que preguntar porque ya era algo público.

Christian Domínguez fue cuestionado en vivo sobre su relación con Melanie y Julissa, además se pasó un video en el que su esposa lloraba y hablaba de ellos, sus hijas y el programa. Gisela Valcárcel no dudaba en hacer preguntas insidiosas en el programa y a lo largo de la semana, se comunicaba a la prensa que a Domínguez se le había pedido que no ventilará su vida de esa manera.

Gisela Valcárcel dio un giro a ‘Los Reyes del Show’ a fines de año, dando más importancia a esta clase de espectáculo que a la esencia misma del programa, el baile y el canto. La técnica no le resultó mal ya que los medios se mantenían vigilantes a cada movimiento de la conductora, a Christian Domínguez, sus soñadoras y a su esposa Melanie Martíenz (de la que aclaró estaba separado); esto, a la vez, incrementaba el morbo popular y el rating de la rubia.

Lo que empezó como un programa más familiar y pegado al formato mexicano que prepondera la competencia de baile y canto, se fue desvirtuando en una versión más argentina, como la que realizó Marcelo Tinelli, en la que las peleas internas entre los héroes, la escasa ropa de las concursantes y el rebote en los programas de chismes fueron la base real del show. Gisela Valcárcel ha ido tomando un poco de ambos para dar vida a su espacio y, seguramente, los cambios continuarán, pero siempre en camino a lo más mediático que parece ser su tendencia para el 2010.

No hay duda de que la Gisela Valcárcel del 2009 ha cambiado drásticamente de la de 1987, que intentaba copiar a Susana Giménez o a Verónica Castro. Lo que nos muestra ahora la pantalla ya no es a la mujer desbocada que cometía errores ‘cantinflescos’ y que en base a la adulación excesiva trataba de conquistar a todos, aunque siempre recordando que en la televisión había que vender algo de lo privado también (como sus relaciones amorosas, la crianza de Ethel Pozo y demás). Ahora Gisela ha comprobado que también puede entrar a la vida de los otros para lograr algunos puntos más en el rating.

Quizás la explicación del cambio Gisela Valcárcel esté en su ex enemiga, hoy ‘comadre’, Magaly Medina. Como se pudo comprobar en los dos últimos años, Valcárcel y Medina interpretaban una reconciliación para las cámaras, que mantenía la única misión de hacerlas más fuertes en televisión. Es probable que cuando la ‘señito’ se dio cuenta de que no contaría con la presencia de la ‘urraca’ en ‘El Show de los Sueños’, haya adoptado, inconcientemente, actitudes de la periodista más vinculada al chisme y al escándalo de nuestro país.

Por: Silvana Sifuentes Cock / Netjoven

Por: 0 0

Comentarios: