Fundamental enseñanza a los niñ@s: Buenos días, Por favor, Gracias, Lo siento

¡Hay que enseñarles desde un principio!

Siempre he tenido el recuerdo de que me han educado a base del amor y del respeto al otro. Al menos saber que pertenezco a esa generación me hace sentir afortunada. Para poder crear y ver crecer una sociedad que se base en el respeto entre las personas (y poder contagiar lo que a mí me enseñaron), es justo y muy necesario poder invertir en estos detalles sociales, a los que la mayor parte del tiempo no le damos la importancia que merecen, ya que sólo la sociedad te enseña a ser individualista sin percatarse de nuestro alrededor. La convivencia se trata de vivir en armonía y con las enseñanzas adquiridas, y que a la vez estas mismas enseñanzas sean representadas en acciones basadas en la tolerancia donde podamos mostrar a tod@s l@s niñ@s que el primer comienzo es exactamente esto.

Aunque parezca difícil, realmente podemos criar a un/a niñ@ con buenos valores desde que son pequeñ@s. Sus aptitudes son notorias y debemos de sacarle provecho a esa gran sensibilidad en materia emocional. Explicarles el porqué saber dar gracias es tan fundamental, se vuelve un arma de mucho poder para el cerebro infantil.

Los neurocientíficos nos enseñan que el sistema neurológico de l@s niñ@s está programado genéticamente para “conectarse” con los demás. Es algo mágico e increíble. Incluso lo podemos ver hasta para las actividades diarias como a la hora de alimentarlos, bañarlos o cambiarlos de ropa se vuelven en improntas cerebrales que van en un sentido u otro a la actitud o respuesta emocional que tendrá ese o esa niñ@ más adelante.

El cerebro está diseñado, de alguna manera para sentirnos inexorablemente atraídos por otros cerebros, por las interacciones de todos aquellos que nos rodean. Así es como el cerebro de un/a niñ@ que es tratado con respeto y que desde pequeñ@ se le va acostumbrando a decir la palabra “gracias”, entenderá muy rápido que está ante un refuerzo de manera positiva con mucho poder, que sin duda, irá tratando de emplear poco a poco.

Quizás un/a niñ@ de 3 años, al que sus padres les han enseñado a dar las gracias, a decir por favor o dar los buenos días, no entienda bien el valor de la reciprocidad y del respeto e importancia que llevan estas palabras aún, pero con el tiempo apreciarán haber sido bien educad@s.

De igual manera, la “edad mágica” que va desde los 2 a los 7 años, es la edad que Jean Fritz Piaget (psicólogo y biólogo) llamaba como “estadio de inteligencia intuitiva”. Y es donde l@s niñ@s van a ir poco a poco despertándose al ámbito del respeto, a ver ese universo que va más allá de las necesidades para descubrir la empatía, el sentido de la justicia y claro está, la reciprocidad que tiene gran importancia como tod@s, y que a la vez cuenta con un gran peso en la sociedad.

Cuando un niño descubre lo que pasa en sus contextos más próximos y comienza a pedir las cosas con un “por favor” y termina con un “gracias”, todo cambia. Hasta el primer momento, se lleva como una norma prosocial puesta por nosotr@s los adultos, algo que le confería refuerzos de manera afirmativa y positiva por su buen comportamiento. Además, en algún momento irá a experimentar el auténtico efecto de tratar con respeto a otra persona, y esta acción se devolverá a su vez en él o en ella misma. Es algo maravilloso, una forma de actuar que lo acompañará por siempre, porque tratar con respeto a las otras personas, es también tener respeto hacia un@ mism@, es actuar mediante unos valores y un sentido de convivir basado en un pilar social y emocional de peso.

Será en los 7 años cuando nuestr@s hij@s puedan descubrir estos valores que forman parte de su inteligencia social. A partir de ese momento es el que comienzan a darle mucha más importancia a la amistad, a saber lo que significa esa gran responsabilidad afectiva, a comprender y llegar a disfrutar de la colaboración, atendiendo las necesidades ajenas e intereses distintos a los suyos. Es sin duda alguna, una edad grandiosa en la que todo adulto debe tener en cuenta un aspecto esencial en ellos: tenemos que continuar siendo el mayor ejemplo para nuestros hijos. Y de la manera más sana por favor.

Entonces, la pregunta es: ¿de qué forma vamos inculcando en nuestr@s niñ@s desde pequeñ@s esas importantes normas de convivencia, de respeto y de cortesía? Te mostramos unas estrategias para que las puedas tomar en cuenta, estas son indicaciones básicas para mostrar a l@s niñ@s en cada situación:

- ¿Has llegado o entrado a algún sitio? Se saluda, se dan los buenos días o buenas tardes.

- ¿Te vas? Te despides.

- ¿Te hacen un favor? ¿Te han dado algo? Da las gracias.

- ¿Te han hablado? Responde.

- ¿Te están hablando? Escucha.

- ¿Tienes algo? Comparte.

- ¿No lo tienes? No envidies.

- ¿Tienes algo que no es tuyo? Se devuelve.

- ¿Quieres que hagan algo por ti? Pídelo con un “por favor”.

- ¿Te has equivocado? Discúlpate.

Detalles sencillos que, sin dudas, lo/la ayudarán para toda la vida.
 

Por: Nathalia Ortiz

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Publicado: 29-04-2019

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