¿Qué sabes de los vampiros? ¿Existen o existieron?

En algún momento de la historia realmente existieron, como ahora.

Cuando se hizo famosa la película “Twilight”, much@s pensaban que ésta mostraba de manera tonta la existencia de los vampiros, sin dejar de lado y desmereciendo por supuesto las otras tantas que han existido bajo esta misma temática. Pero si hacemos un stop y realmente nos preguntamos… ¿existirán los vampiros? ¿De dónde vino esta creencia?

A lo largo de la historia y en numerosas culturas han aparecido diversas creencias sobre vampiros, tanto en la mitología como en el folclor. Culturas como la mesopotámica, la judía, la griega y la romana incluyen dentro de su mitología cuentos acerca de entidades demoníacas y espíritus sedientos de sangre que se consideran precursores de los vampiros modernos.

Sin embargo, a pesar de la existencia de mitos acerca de estas criaturas en la Antigüedad, el folclor de la entidad que hoy conocemos como “vampiro” se origina casi exclusivamente a partir de principios del siglo XVIII en el sureste de Europa. En la mayoría de los casos, los vampiros son seres no muertos, quizás víctimas de suicidio o también pueden ser creados mediante la posesión de un cadáver por un espíritu maldito o al ser mordido por un vampiro.

Entonces, ¿dónde acaba la historia y comienza el mito? Hoy en esta nota haré mención de cinco vampiros históricos que sí existieron, y nosotras estamos aquí para contarlo. Aquí vamos...

1. Jure Grando, el vampiro de Kringa

En Kringa, un pueblo de la antigua región de Istria, hoy conocida como Croacia, vivió y murió un campesino llamado Jure Grando. Y volvió. Según los archivos, Jure, expulsado en 1656 debido a una enfermedad, volvió esa misma noche como un štrigon, que en ese tiempo se consideraba un vampiro y/o brujo. Aterrorizó a todo un pueblo durante dieciséis años. Cuentan los documentos que atormentaba y violaba a su viuda, asaltaba a la gente y aterrorizaba a los niñ@s apareciendo por la noche y a través de las ventanas. Varios lugareños se reunieron por fin, tras un tiempo, y trataron de dar caza al vampiro de Jure, lo que consiguieron no con una estaca, como dictamina el folclore, sino cortándole la cabeza y realizando un exorcismo. El caso de Jure Grando es importante dentro del mundo de los vampiros por ser, probablemente, el primero documentado oficialmente de la historia. Que existió, lo sabemos. Que algo ocurrió en Kringa, también. Pero, ¿qué pasó realmente? No siempre sabremos la verdad si no existimos en ese tiempo. En cambio si está todo documentado, ¿por qué no?

2. El sacerdote perro

Los escoceses son amantes de los fantasmas y otras criaturas fantásticas. De hecho, fue el castillo Slains en Cruden Bay, el que inspiró al novelista Bram Stoker para escribir "Drácula". Entre las paredes de su destruida abadía en Melrose, allá por 1138, cuentan los textos de Guillermo de Newburgh que vivió un capellán nada ortodoxo. Este sacerdote gustaba de cazar a caballo con su jauría de perros. Por sus excesos y su ineptitud como cura, fue llamado Hunderprest, o el "cura perro”. Dicen que cuando murió no tenía otra cosa que hacer que volver como vampiro a atormentar a los ciudadanos de Melrose. También cuentan que los abades le dieron caza y lo expulsaron de este mundo mediante un hachazo en la cabeza y una pira funeraria.

3. Petar Blagojevic, el nueve veces asesino

Volvamos a Europa del Este. El caso de Petar Blagojevic es uno de los mejores documentados del siglo XVIII sobre histeria vampírica. El bueno de Petar vivió cerca de Kisilova, en Serbia, en tiempos complejos de guerra y conflicto. Y, como de costumbre en estos casos, murió para volver un día después a asesinar gente. Según contaron sus conciudadanos, Petar Blagojevic asesinó a nueve personas a lo largo de la semana siguiente a su muerte. Todos los finados eran encontrados en sus camas con restos de sangre y la garganta abierta (o aplastada). La cuestión es que la histeria se apoderó del pueblo, que amenazó a la autoridad local para que tomara cartas en el asunto pasando por encima de la autoridad municipal. El cuerpo de Petar Blagojevic fue exhumado, saltándose la ley, y fue encontrado incorrupto y con señales de vampirismo, según relatan los documentos. El cuerpo fue empalado y quemado, y las autoridades superiores, debido a la gravedad del asunto, no tomaron represalias.

4. El partisano de Medveja

Arnold Paole fue un militar en tiempos revueltos. Una noche, según cuentan las fuentes, fue atacado por un vampiro pero se salvó de convertirse en uno comiendo tierra de la tumba del monstruo. Sin embargo, cuando murió, tiempo después, volvió como vampiro. Eso decían los lugareños, al menos. El caso de Paole es especial porque fue el determinante que desencadenó la "epidemia de vampirismo" de la Europa del Este del siglo XVIII. Además el ataque de Paole a varios animales y personas habría causado la continuación de esta "enfermedad" que afectó, como mínimo, a dieciséis personas más. Puesto que el miedo a los vampiros venía creciendo desde décadas atrás, esto levantó la alarma entre las autoridades que comenzaron a investigar, exhumar y realizar informes sobre los supuestos vampiros. Cosa que sólo ayudó a extender el rumor sobre la existencia de estos seres del infierno.

5. El vampiro apestoso de Pentsch

En 1582, Johannes Cuntius, un respetado comerciante, se cayó de su caballo. A pesar de que los médicos hicieron todo lo posible por curarlo, Cuntius se veía a sí mismo ardiendo en el infierno. Finalmente falleció. Y en el momento de su muerte, un gato negro apareció por la ventana y se posó en la cama. Dos días después, según recogen las crónicas, su espectro comenzó a aparecerse por toda la villa de Silesia. Y su visita era notada por todos debido a su horrible olor, mucho más maligno y desagradable de lo que las palabras pueden contar, relatan. A diferencia de otros vampiros, Cuntius no se dedicó a beber sangre ni a matar gente, sino a molestar a las personas. En cierto sentido, Cuntius se identificaría actualmente más con un zombie que un chupasangres. Pero por entonces no existían los zombies (aún). Tras aguantar sus maldades unos meses, el pueblo decidió exhumar el cadáver de Cuntius y arrojarlo a la hoguera. Y se acabó el vampiro.

Y tú, ¿crees en los vampiros y en la existencia de ellos hoy en el siglo XXI?

Por: Nathalia Ortiz

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Publicado: 22-11-2018

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