
Sevilla firmó su pase a cuartos de final de la Copa del Rey tras eliminar al vigente campeón, el FC Barcelona que, pese a ganar (0-1) en un encuentro vibrante, no pudo superar, por el valor doble de los goles en campo contrario, el (1-2) encajado en la ida, con lo que los sevillistas, que se medirán en cuartos al Deportivo de La Coruña, se convierten en los principales favoritos al título copero.
Guardiola, como había prometido, fue a por todas desde el inicio, con su once de gala, mientras Jiménez sorprendía al dejar en el banco a un hombre, Capel, que fue decisivo en la ida. Pero, a diferencia de lo ocurrido en sus últimas comparecencias caseras en Liga, los locales arrancaron bien metidos en el partido, con una clara apuesta ofensiva en busca del gol y con Navas como motor incansable por su banda.
Claro que el Barcelona, obligado como estaba a marcar dos goles, tampoco se quedaba de brazos cruzados, por mucho que su rival le cerrara bien los espacios. Con ello se entró en una dinámica de ida y vuelta, en la que la pregunta era quién se quedaría sin ‘gasolina’ primero. De hecho, la emoción subió enteros casi a la media hora de juego, cuando Ibrahimovic, solo ante Palop, tiró escorado, en la que sería la única acción reseñable del sueco en la primera mitad.
Como era lógico, el Barcelona buscó con ansia el 0-1 desde la primera jugada del segundo tiempo aunque el Sevilla, con el crono corriendo a su favor, se limitaba ahora a esperar atrás, economizando fuerzas para buscar la contra mortal.
Frente a un Sevilla inexistente arriba, la insistencia catalana merecía tener su premio y Xavi lo encontró, con un obús desde la frontal que, por una vez, Palop sólo pudo ver alojarse en su marco. Ahora el choque pintaba mal para los hispalenses y Jiménez tiró de Capel. Pero el Barça iba de verdad a muerte y Messi, que antes había desperdiciado un mano a mano, la estrellaba en el palo, sin que Ibrahimovic aprovechara el rechace.
Despertó por un instante el Sevilla a falta de un cuarto de hora, pero entonces le tocó a Puyol salvar un gol cantado a disparo de Negredo tras pase de Capel. En el tramo final Guardiola quemó sus naves e hizo un doble cambio, con Bojan y el ‘hombre-milagro’, Pedrito, en el sitio de Alves e Ibrahimovic.
Todavía habría tiempo para que Palop aumentara sus méritos, con otra intervención de las suyas, ante un tiro raso de Messi. Pero, a la postre, todo fue inútil y el Barcelona, campeón de todo en el último año, volvió a saborear el amargo regusto de quedar fuera de una competición.
Fuente: Europa Press