La depresión por la muerte de un ser querido, ¿cómo afrontarla?

Siempre hay una manera para que salga el sol.

La depresión es uno de los conceptos más complejos del ámbito de la salud mental. No sólo aparece con una gran variedad de formas y síntomas, sino que además, tal y como ocurre en prácticamente todos los trastornos mentales, no hay una sola causa que la desencadene.

Sin embargo, de entre todas las posibles experiencias capaces de favorecer la aparición de los síntomas depresivos, se sabe que la muerte de un ser querido es una de las más frecuentes. Se trata de algo relativo, ya que la mayoría de personas que deben afrontar el duelo por una pérdida de este tipo no desarrollan depresión; sin embargo, en algunos casos es necesaria la ayuda psicológica.

Hoy veremos cuál es la información básica acerca de la depresión por la muerte de un ser querido, y qué se puede hacer para afrontar esto del mejor modo posible.

La depresión por muerte de un ser querido no se puede considerar que sea una entidad propia como alteración mental, sino más bien una especificación sobre cuál ha sido uno de los principales desencadenantes que explica cómo ha surgido. Se puede experimentar de tantas maneras diferentes como maneras diferentes hay de vivir la depresión en general.

Uno de los grandes mitos sobre la depresión es que esta consiste esencialmente en una tristeza tan intensa que causa mucho dolor psicológico, el suficiente como para dañar significativamente la vida o incluso favorecer la aparición de ideas de suicidio.

A pesar de que hay casos en los que las personas con depresión se sienten de esa manera, existen muchas otras que lo viven de un modo totalmente diferente y que no se sienten exactamente tristes. Lo más característico de la depresión, ya sea por la muerte de un familiar o amig@ al que se haya querido mucho o por otras causas, es la incapacidad de sentir alegría, cabida en este mundo o en algunos casos incluso placer, y la falta de iniciativa y motivación para hacer las actividades más básicas del diario vivir.

La incapacidad de sentir placer, aparece de manera inconsciente, y no tiene que ver con nuestra manera de pensar en la vida o la existencia en sí. Por otro lado, la falta de iniciativa, también surge de un modo parecido. No aparece porque intelectualmente no encontremos motivos por los que sentirnos motivad@s por algo, sino que se expresa como síntoma sin más, desencadenando muchas cosas detrás.

La finalidad de la ayuda psicológica que podemos buscar en períodos de esta tristeza que nos invade, es encontrar la aceptación y querer volver a integrarnos a un mundo en el que ya no podremos ver ni interactuar con la persona fallecida. Pero la pregunta que surge es ¿cómo conseguir esto? No se trata de una batalla que podamos hacer sol@s, y tampoco es algo que dependa sólo del terapeuta en cuestión. Por ejemplo, parte de estas tareas tienen que ver con la “reestructuración cognitiva”, la cual tiene que ver con la revisión de nuestras creencias más profundas para excluir aquellas que no se adaptan a la realidad y nos dañan, para sustituirlas por otras.

También se indicarán otras tareas que tienen como objetivo, principalmente, no dejarnos caer en la pasividad y en un estilo de vida alejado de toda actividad que nos mantendrá ocupad@s, pero no evadiendo la realidad. En esto consisten los trabajos de “activación conductual”, muy utilizados en el tratamiento de la depresión.

Por otro lado, el rol de la familia y el entorno cercano del paciente también es fundamental. ¿Has expresado tu dolor con tu familia o entorno más cercano? El duelo por muerte de una persona a la que se ha querido es mucho más llevadero cuando se cuenta con el apoyo de otras personas con las que hay un vínculo personal, íntimo y de confianza.

Yo personalmente hace unos 8 meses estoy viviendo un duelo por el fallecimiento de mi padre. La ayuda psicológica ha podido “enderezar” mis pensamientos y mis sentires frente a esta gran pérdida, y por supuesto que también ha influenciado el apoyo de mi gente más cercana. Se aprende a la vez que a pesar de que no volverás a ver a esa persona nunca más en esta vida, entiendas que la aceptación frente al hecho es el primer paso. Luego, todo se va sumando y tomando importancia, sobre todo a la vida y lo frágil que es.

Si tú estás pasando por un mal momento en tu duelo, te pido que de verdad busques ayuda si no sientes el apoyo de nadie más a tu alrededor. El primer paso siempre es sanar para poder vivir de manera más amena. Y por supuesto que el recuerdo de tu familiar fallecido sea recordado con alegría por haber tenido la oportunidad de toparse en esta existencia...

Por: Nathalia Ortiz

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Publicado: 29-04-2019

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