¿Alguna vez te has preguntado de qué manera puede repercutir la infidelidad en tu entorno?

Y sobre todo en tus hij@s.

La infidelidad es conocida mayormente por lograr causar verdaderos daños y emociones negativas en cada persona de la relación y más aún en un matrimonio donde definitivamente es sacudido hasta su núcleo más íntimo. Pero lo que aquí resulta importante también es destacar que va más allá de ese ámbito de pareja, ya que cuando se presenta esta situación en parejas que tienen hij@s, estos también sufren los estragos emocionales que trae consigo una infidelidad. Influye de forma permanente en el desarrollo de su vida y genera conductas que se reflejan en la etapa adulta.

Para una crianza sana algun@s psicólog@s denominan que el entorno ideal de la estructura familiar debe ser estable, es decir que se deben evitar discusiones y altercados frente a los niñ@s, ya que las diversas acciones y conductas que se evidencian durante la niñez afectan de forma permanente al desarrollo de la conducta y la vida adulta que les espera…, especialmente cuando son jóvenes y se encuentran en la búsqueda de su personalidad logrando imitar patrones.

Según concluyó un estudio, un tercio de los matrimonios han experimentado la infidelidad pues las parejas lo han admitido y más del 30% admitió que repetiría la experiencia. En muchos casos l@s involucrad@s no toman en consideración las repercusiones de sus acciones sobre sus familias y que además estas acciones repercuten de forma negativa en el desarrollo integral de la vida de los que los rodean a largo plazo.

La mayoría de los padres desconocen el impacto de las diversas afecciones que pueden llegar a sufrir los niñ@s involucrad@s en una familia donde se ha experimentado la infidelidad, y la verdad es que no deja de ser un tema menor… Es por eso que hoy en esta nota especificaré cuáles son estas heridas que quedan en ell@s… Ojo, no seamos egoístas y percibamos lo que el otro siente, más aún si hay niñ@s involucrad@s.

En primer lugar, se culpan a sí mism@s por lo ocurrido, puesto que l@s niñ@s mantienen la conducta de sentir culpabilidad cuando se generan problemas familiares, pues aún no poseen madurez emocional y mantienen una dependencia emocional de sus padres, por esto logran retribuir los problemas que puedan sufrir a sí mismos.

Como segundo punto, cuando se generan estas situaciones l@s niñ@s se sienten poco afectivos y distantes, debido a que sus padres no demuestran sentimientos de aprecio entre sí. Cuando esta conducta se hace frecuente, l@s niñ@s crecen bajo los ideales de no ser merecedores de cariño ni afecto pensando que son los causantes de la falta de cariño y preocupación en su entorno familiar.

Tercer punto es que ell@s adoptarán estas conductas futuras y se convertirán en adultos infieles. Recuerda que l@s niñ@s logran repetir las conductas negativas que ven de sus padres mientras crecen pues es con lo que están familiarizados y es lo que consideran “correcto” y “aceptable”. Diversos estudios indicaron que más de la mitad de l@s niñ@s que crecieron con padres infieles copiaron sus conductas y en su adultez realizan la misma acción.

Cuarto punto es que sufren de miedo al posible abandono. Además l@s niñ@s logran percibir las cosas de forma diferente dentro de la familia y cuando se presenta un acto de infidelidad entre uno de los cónyuges, se perderá la confianza, simplemente porque sentirá que ha sufrido una traición en su familia. Los que crecen con esta conducta nunca se sienten segur@s en sus relaciones y tienden a desconfiar creyendo que sufrirán la misma situación de adultos. Est@s niñ@s terminan por alejar a las personas que les demuestran interés por miedo perderlas.

Quinto punto, sufren grandes problemas de confianza. Algunos estudios arrojan que el 70% de l@s niñ@s que crecen bajo un ambiente de infidelidad de sus padres terminan sufriendo problemas de aceptación y confianza, algunos desórdenes de personalidad que se infunden bajo la idea de que se sufrirá el mismo engaño que uno de sus padres sufrió. Les cuesta demostrar confianza o aprecio y se convierten en personas posesivas, haciendo que sus relaciones fracasen. Además esto conlleva la incertidumbre en el amor, ya que no suelen creer en el y las demostraciones de afecto. Desarrollan un instinto a fallar en las relaciones por experiencias vividas y observadas en la niñez junto a sus padres. Se termina convirtiendo en un comportamiento autodestructivo.

Cuando sean adultos, dentro de su inconsciente, saben que las relaciones no durarán  y siempre culminan engañando a sus parejas por miedo a que ellas lo hagan primero. Prefieren las relaciones pasajeras antes de una relación estable que los confronte y deban preguntarse si su pareja los ama o los engaña.

Sexto punto, se suelen sentir obligad@s a seleccionar un apoyo y para quien estar realmente. En sus mentes se desarrollan las ideas de mantener a todos felices y se sienten en medio de la situación, y aunque logren apreciar y amar a ambos padres, consideran que uno de ellos requiere más apoyo que el otro. En la mayoría de los casos los niñ@s se alejan del padre que fue infiel.

Y ahora que has leído esta nota, ¿qué te parece este tema? ¿Has considerado anteriormente estos puntos en tu vida? Si fuiste infiel y tus hij@s fueron testigos de la confrontación con tu pareja, ten ojo en cuánta contención necesitan tus hijos de ti...

Por: Nathalia Ortiz

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Publicado: 29-04-2019

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